Siendo Optimista

¿Que diferencia a un Optimista de un Pesimista? ¿Nacimos Optimistas o podemos aprender a serlo?

Para entrar al mundo del optimismo me voy a referir a un estudio de Marty Seligman y Steve Maier llevado a cabo en 1964, que concluyó por primera vez, que el sufrimiento no es lo que lleva a la desesperanza; lo que efectivamente lleva a las personas a ese estado, es su percepción de que ese sufrimiento está fuera de su control y cuando sientes que algo está fuera de tu control, dejas de buscar maneras para solventarlo y dejas de visualizar un mejor futuro, que es la clave de una persona optimista.

Otra conclusión importante de estos estudios, es que tanto los pesimistas como los optimistas pueden identificar como negativo a un mismo evento, la  gran diferencia radica en como un optimista cataloga las causas que generaron ese evento

Cuando los optimistas explican las causas de un evento que los lleva a sufrir, se refieren a estas como causas temporales y específicas del evento, mientras que los pesimistas encuentran que las causas al mismo evento son permanentes y omnipresentes. Como te podrás dar cuenta, cuando percibes que la causa de lo que te hace sufrir es permanente y omnipresente entonces puedes sentir que está fuera de tu control, que estas a merced del sufrimiento que te genera y entras en una espiral de pesimismo, porque si esta fuera de tu control no hay nada que puedas hacer para cambiar la situación y ver un futuro más diáfano; más optimista.

Cuando eres pesimista no solo disminuyes tu capacidad de retar y cambiar la situación, también tienes más probabilidades de sufrir de ansiedad y depresión y de ser menos resiliente, por lo que podrías tardar un poco más en recuperarte de una situación desagradable.

En el otro extremo, los optimistas suelen estar más satisfechos con sus decisiones y tienen más oportunidades de sobresalir; y la buena noticia es que el optimismo es una competencia que podemos desarrollar. Es un regalo de la neuroplasticidad de nuestro cerebro que no podemos desaprovechar.

Intenta esto para desarrollar tu optimismo: Cuestiona cuáles son las razones que encuentras detrás de un evento negativo. Durante al menos una semana revisa, que crees que genera una situación negativa. Por ejemplo si no entregaste un proyecto a tiempo, identifica que causa identificas, si crees que es porque no tienes la habilidad o la competencia para ese proyecto entonces estás apelando a una causa permanente que te inclina a ser más pesimistas; si por el contrario identificas causas, como que el proyecto no te motivaba particularmente o que hay algunos conocimientos que requieres integrar, entonces estás apelando a una causa temporal y específica, y por tanto puedes encontrar la solución y ser más optimista.

Cada vez que te hagas consciente de que estas usando una causa general y permanente para explicar un evento, pregúntate que está bajo mi control que pudo haber originado este evento, una vez que lo identifiques, pregúntate “estando bajo mi control, que puedo hacer para que esta situación mejore o no se repita”. Recuerda que la constancia hace al hábito, no basta con que apeles a esta técnica unas cuantas veces, integrala tanto como puedas para cada mala situación.

Revisa cual es tu creencia con respecto a tu capacidad de desarrollar tu talento y mantenerte aprendiendo. Por que que hacer esto? Porqué estudios de Carol Dweck, han demostrado que cuando las personas creen que nacieron con una cantidad de talento innata, cuestionan su capacidad de crecer y renuncian con más facilidad a un evento que creen que no tienen la capacidad de solucionar y en consecuencia se vuelven menos optimistas. La recomendación de Carol Dweck para desarrollar una mentalidad de crecimiento que está asociada al optimismo, es reconocer el esfuerzo por encima del talento natural. Cada vez que te encuentres diciendo; es que no soy bueno para las matemáticas, o no soy bueno para la lectura, estas reforzando una mentalidad fija, cuando reconoces que no has hecho el esfuerzo suficiente, esto te da la posibilidad de cambiar tu acercamiento e impulsa el desarrollo de una mentalidad de crecimiento, porque si hasta ese momento no has hecho el esfuerzo suficiente, podrías hacerlo y entonces tu realidad no está determinada por tu talento natural, sino por el esfuerzo que le dedicas.

Intenta esto: Cada vez que te encuentres diciéndote que no tienes suficiente talento para afrontar algo, o explicando que otra persona logró algo porque tiene mucho talento, recuerda que el talento sin esfuerzo es solo potencial desperdiciado. Así que siguiendo la sugerencia de Angela Duckworth, actualiza tus creencias sobre tu inteligencia y tu talento; aunque no es una sugerencia común en el tema de Optimismo, la ciencia ha comprobado que la relación entre estas creencias y tu mentalidad de crecimiento y optimismo es directa.

Intenta esto: Acompañate de un cómplice en tu propósito de ser más optimista, pídele que te de feedback sobre como te expresas sobre ti mismo. Cuando estés frente a un evento negativo, pídele que escuche cuáles son las causas que tu identificas y descubre con este cómplice que causas temporales y específicas pueden explicar el evento y cual es la lección aprendida. Por supuesto, escoge a un cómplice que identifiques como optimista y apártate de los profetas del desastre, te van a restar energía y no serán de ayuda en tu propósito de ser más optimista.

Hay otras prácticas relacionadas a desarrollar el optimismo como el agradecimiento, la visualización, la meditación, las caminatas en la naturaleza, mantenerse activo físicamente, identificar y fijar nuestra atención deliberadamente en lo positivo de cada situación; pero he preferido centrarme en este artículo en las tres prácticas anteriores, menos difundidas y también totalmente a tu alcance, que te resumo como:

  1. Cuestiona cuáles son las razones que en tu opinión, explican los eventos negativos que se te presentan. Hazte consciente si usas razones permanentes o temporales, generales o específicas; y cuestiona estas razones cada vez que creas que son generales y permanentes. Recuerda el evento en sí no diferencia a los pesimistas de los optimistas, las causas que percibimos para ese evento, si.
  2. Identifica tu creencia con respecto a tu Inteligencia y Talento y refuerza el reconocimiento a ti mismo y a los demás desde el esfuerzo por encima del Talento. Cuando reconoces el esfuerzo por encima del Talento, te das cuenta que los límites son auto impuestos, y tu visión del futuro es más optimista y potencia una mentalidad de crecimiento.
  3. Acompañate de uno a varios cómplices de crecimiento, pideles que te den feedback sobre cómo te expresas sobre los eventos y sobre ti mismo, y corrige.

Otras actividades que te permitirán desarrollar el Optimismo son:

  1. La práctica del agradecimiento.
  2. Visualizar los resultados que deseas y los pasos para llegar a ellos
  3. Aliméntate adecuadamente
  4. Cuidar de tu salud y monitorear los niveles de azúcar y función tiroidea; ambos tienen un impacto importante en tu emocionalidad.
  5. Rodéate de personas a las que te quieres parecer, si queres ser optimista filtra con quienes estás y la información que recibes.
  6. Mantén una práctica contemplativa.
  7. Rescata un hobbie y reserva un espacio de tiempo para practicarlo al menos una vez al mes.
  8. Mantén un círculo de amigos y/o familiares cercanos, y reserva un espacio para compartir con ellos.
  9. Muévete. Incluye una práctica de ejercicio físico que te mantenga en movimiento diariamente. Mejor 15 minutos que ninguno.
  10. Hablate con gentileza, cada vez que te encuentres siendo duro contigo mismo captura el diálogo y cambialo por algo más gentil.
  11. Incorpora afirmaciones positivas, escríbelas y pegalas en diferentes lugares para que las leas e incorpores hasta que se convierta en un hábito.
  12. Ante situaciones comunes detente e integra la experiencia positiva. Si te gusta el café, disfrutalo conscientemente, al caminar detente ante un lugar hermoso y disfrutalo, cuando comas, degusta tu comida y hazte consciente de la sensación de bienestar.
  13. Establece límites a personas y situaciones tóxicas.
  14. Conecta tu propósito con tus actividades.
  15. Ayuda a otros; se ha comprobado que el bienestar que genera  dar, dura más tiempo y es mucha más significativo.
  16. Sonríe, tu cerebro te creerá y se alineará con esa sonrisa sin preguntar que la generó.
  17. Permanece al lado de alguien a quien amas y te corresponde, el estudio más largo en comportamiento humano, demostró que esto es clave para nuestro bienestar. https://www.ted.com/talks/robert_waldinger_what_makes_a_good_life_lessons_from_the_longest_study_on_happiness?language=es

Y sobre todas las cosas ten presente el poder de lo simple, las pequeñas cosas de la vida tienen el poder de darnos incontables razones para ser optimistas, pero antes tenemos que decidir serlo. Si encuentras abrumadora esta lista, escoge tres o una práctica y empieza por ella, pequeños cambios pueden llevarte a una gran transformación.

Te deseo muchas sonrisas,

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